domingo, 19 de junio de 2011

Prosa 19 / 06 / 2011

El recuerdo columpiándose en la tenue curva de una lejana y extraña sonrisa tuya, el cuarto menguante, guiños fugaces de una sidérea de sueños descendiendo como niebla de anhelos, hoy; vacío el silencio perdido en la lágrima rebelde en el agónico grito que danza ausente…

Todo se desvanece y siento el espiral absorbente que me aleja ya de ti, esperarte no me nace como ayer los lirios del pecho, todo es un jardín de grisáceas flores encorvadas al ocaso del amor… Amor carente sin tu mirada chispeante; elevándose tus caricias cual tórtolas asustadas me quedo imaginando, asimilando, absorbiendo cada caída que te evité…

Casi siempre te salvé… ahora sueña sola y vive sola lo único que no pude enseñarte es a caer… pobre de ti; pobre de mí ¿qué harás sin mí; qué haré yo sin ti? El sabio tiempo con su constante trajinar lo dirá… En verdad te amé (te amo) es mejor no decir adiós a un amor que nunca supo “valoró” que lo fue…

Esta vez me voy sin despedirme.

PcWolf.

lunes, 21 de marzo de 2011

 

El Asesino de las Miradas Tristes: Capítulo I y II:

El Asesino de las Miradas Tristes:



Remolinos de polvo se alzaban con las risas y ladridos

un juego tan puro y lindo de dos amigos

ja ja ja… guau guau guau…

que se eleven estos gozos hacia el más allá.

Jugando a ser dios, encontrando salvación

en las pequeñas manos que vencieron al dolor.

I

En una mañana de fuerte sol, las risas de Manuel y los ladridos de su mejor amigo Toby se elevaban con el soplo del viento; formando remolinos de polvo en la calle de los olvidos; en un barrio donde el agua es un lujo y la electricidad es un sueño lejano de mil voltios. Manuel Pincay jugaba con su perro; mataba el aburrimiento con el ser que quizá más le entendía y quería en este mundo, un raquítico can de color pardo; de raza desconocida y de ojos color sumisos; que felices eran… eran; porque dicen que la felicidad del pobre dura poco.


Así fue; en pocos segundos las risas y ladridos se transformaron en gritos y aullidos de dolor en la espesa capa de polvo que lentamente ocultaba el hecho hasta que desapareció, un trágico cuadro se mostró, Toby yacía en la calle con medio cuerpo destrozado (sus órganos expuestos) y Manuel en el más inconsolable momento lanzaba gritos de impotencia, derramaba sus lágrimas sobre su compañero y estas mezclándose con la sangre y el polvo daban la firma del pintor; en el cuadro trágico expuesto…


Los curiosos obviamente aparecieron, tambaleante a lo lejos un hombre sin camisa se abría paso entre la muchedumbre llamando a Manuel…


- ¿Manuel estás bien, qué pasó? -preguntó su padre-


- Papá… atropellaron a Toby por favor has algo cúralo


- Esta muy mal herido tu perro; Manuel; lo mejor será acabar con su sufrimiento…


- ¿A qué te refieres?


- Pues… no va a poder salvarse y antes que siga sufriendo lo mejor sería matarlo


- ¡No papá!


- Lo siento hijo es lo mejor… hágase a un lado


- ¡Espera papá! si alguien lo tiene que hacer, ese seré yo…


Con sus pequeñas y temblorosas manitas Manuel busco entre la arena una piedra, un palo, algo para acabar con el sufrimiento de Toby; sin encontrar nada, lo miró fijamente a los ojos se acerco a sus largas orejas; susurró un par de palabras y empezó a ahorcarlo.


Perecería increíble pero el acto duró más de diez minutos, Manuel miraba fijamente a Toby y viceversa, únicamente el can se sacudió en su último suspiro de vida, pero en aquellos largos minutos Manuel pudo entender que su amigo le agradecía; con la mirada más triste que había visto en su vida, está se fue tornando de paz hasta quedarse en nada… nadie de los curiosos había podido soportar los extensos minutos de sufrimiento del perro, sólo Manuel y su padre ebrio se quedaron para recoger el cadáver de Toby que fue puesto en una bolsa de basura y arrojado a una quebrada con una última lágrima que jamás toco la tierra porque fue secada.


Manuel Pincay apenas era un niño de 9 años cuando descubrió algo que todos llevamos dentro, ese algo que nos hace únicos e irrepetibles, ese algo que nos lleva a crear nuestro propio cielo o infierno… Manuel jugó a ser dios y esta vez ganó.


II

Era el último día de clases en la primaria, habían pasado tres años desde aquel hecho en el que; sin darse cuenta Manuel había marcado su vida. Iba caminando por las polvorosas calles de su barrio con la mirada gacha, en sus expresivos ojos se podía condoler hasta el propio firmamento y puesto a llover si tan sólo él alzase su vista… así era la mirada de aquel niño, tan triste y siempre mirando al piso, como si en cada paso que daba fuese dejando pena en el camino.


Llegó a su humilde casa y al entrar…


- Mamá qué te ha sucedido en la cara? –preguntó Manuel


- Nada hijo… ya sabes; lo de siempre tu padre otra vez me golpeo


- No puedo creerlo aún sigue bebiendo… prometió dejar de hacerlo, también prometió ya no golpearte más…


- Ay hijo ¿de qué te sorprendes? Ya conoces a tu padre como es –la voz de su madre entre solloza y resignada se escuchaba; tomó aliento para preguntar- ¿dime cómo te fue en tu último día de clase mi niño?


- ¡Muy bien mamá! fui el mejor estudiante de la escuela y me prometieron una beca para el colegio


- Oh mi niño me alegro tanto, aséate para servirte de comer


- Si mamá.


El agua acariciaba las manos de Manuel, las pompas de jabón en sus manos explotaron en su subconsciente; haciéndolo recordar cuando con esas mismas manos apretaba el cuello de su perro, el agua se convirtió en sangre y las burbujas en dolor, se sintió mareado y vomitó…


- No tengo hambre mamá; me iré a recostar -Dijo Manuel a su madre


- Esta bien pero más tarde vienes a comer algo.


Recostado en su cama le daban vueltas las ideas y el estómago a Manuel, hace mucho tiempo que no recordaba a su amigo (al que asesinó) –¡Oh no!- se dijo- yo no asesiné a Toby le dí paz y ahora el está mejor… mejor que yo… mejor que yo… mejor que yo… –Hasta que se durmió.

lunes, 14 de febrero de 2011

Amaneceres:

Hoy lo único que escucho es el silencio

que amordaza a el trino de los pájaros del alba

sin rocío de acompañamiento decidieron callar,

veo todo en blanco y negro

los colores se perdieron; sin paleta ni pincel

ausente el autor anónimo del amanecer.



Mañana volverá el frío viento a soplar

cual flauta homófona arrancará las pocas hojas

del árbol que aún yace de pie sin temor a caer,

porque no conoce ese verbo,

ni entiende que su color es el marrón

con el verde que le roba el cruel tiempo.



Triste amanecer en cual las acuarelas blanca y negra

se fusiona con mis penas; pintando nubes grises

en el cielo que aletean

palomas y cuervos hasta descender

en el violento pavimento que sólo sabe de suelas,

guijarros y popo de perros…



Incolora, rueda por mi pálida mejilla

la lágrima que faltaba en este insípido cuadro,

cuando tu amor me es escaso

ni el sepia de los cerros adorna mis pupilas

y mis versos se opacan y aclaran

con el amor perdido y con el que espero pasado mañana…





PcWolf.

jueves, 13 de enero de 2011


Y así como la última gota de la carótida


contorneándose por el cuello aún tibio;


cayó en el lirio azul; tornándolo violeta;


como nubes anticipando la tormenta


conoció a la lluvia y a la lágrima el mismo día;


sintió a la soledad acariciarle la espalda


y aquel ácido que derretía sus alas


hizo que extrañara anticipadamente


el no poder volver a jugar más con dios…


PcWolf.

 

domingo, 9 de enero de 2011

Ficción Real: (dedicado)


Violentas fibras ópticas

acariciando las conciencias;

ficción real de sentimientos;

laboratorios de sueños,

llantos y locuras de lunas llenas.

Siempre en el silencio

la falta de visión

el soñar despierto;

el esperar un gesto;

el inevitable adiós.

Hasta la próxima…

si coincidimos en horario

si no; se está ocupado,

aunque no esté de ánimo

nos encontramos.

Quizá es un breve lapso

y en ese nos “conectamos”

hablando de todo o nada;

dejando rozar las ideas

aún; sin estar cerca.

Y sí; es muy agradable

tener su compañía

decirle que es mi niña,

“escuchar” un ¿Qué tal tu día?

Ficción real de tristezas y alegrías.

PcWolf.

Durmió su voz en los pliegues del silencio

sus ojos se taparon de pudor

y sus caricias las secuestró el viento…

Siempre supe que no vendría

sin embargo me senté a esperar;

viendo desfilar a los Volkswagens

por calles sin nombres,

la eterna franja verde del semáforo

y la mente loca de concreto

que se atreve a seguir soñando

en la esquina de los corazones rotos

en la acera que nunca pisó dios.



PcWolf.